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miércoles, 12 de octubre de 2022

Premios Nobel 2022

 

Nobel para las segundas revoluciones

Hace un año, en este boletín no le dimos mucho hueco a los Nobel: estábamos mirando al volcán de La Palma. Metafóricamente, pero también literalmente: mis compañeros Nuño Domínguez y Manuel Ansede dieron cuenta de los premiados desde la isla canaria, mientras preparaban informaciones relacionadas con la erupción.

Este año, ya desde la redacción, llama la atención que hay un fino hilo conductor que relaciona a los tres premios científicos de este año. En Medicina, Física y Química se han reconocido contribuciones que suponen segundas revoluciones en sus respectivas disciplinas. Vamos a explicarlo (y no es fácil, tratándose de física cuántica y moléculas).

Desde la izquierda, Anton Zeilinger, Alain Aspect y John Clauser.

En Física, los premiados fueron el francés Alain Aspect, el estadounidense John Clauser y el austriaco Anton Zeilinger por su trabajo pionero en la ciencia de la comunicación cuántica. Me gusta especialmente que uno de los trabajos experimentales más chulos de este campo se realizó al “teleportar un estado cuántico” entre dos fotones de luz entrelazados y separados por 143 kilómetros: uno estaba, precisamente, en la isla canaria de La Palma y otro, en Tenerife.

El físico español Ignacio Cirac, director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Alemania, explicó cuando le llamamos: "Son los pioneros que han dado lugar a la segunda revolución cuántica, que es el procesar y transmitir información utilizando las leyes de la física cuántica”. La primera revolución, hace un siglo, se produjo a partir de los debates sobre la mecánica cuántica entre Albert Einstein y Niels Bohr (las cosas siempre suelen ser un poco más complejas de cómo nos las contamos para sintetizar el relato) y dio lugar a nuevas tecnologías como la electrónica, los láseres y los superconductores.

Los premiados, con experimentos efectuados desde la década de 1970 hasta el de Canarias, habrían dado paso a la segunda revolución, señala Cirac:

“La física cuántica tiene aspectos muy exóticos, que nos sorprenden a todos. Alain Aspect, John Clauser y Anton Zeilinger son los que hicieron los experimentos que demostraron que la naturaleza es realmente así de exótica. Verificaron que las predicciones más absurdas de la física cuántica son correctas”.

Experimento entre Tenerife y La Palma de 2012. / ESA

Es decir, aterrizaron unos logros teóricos de aquellos titanes que se reunían en Solvay, y pasaron de los famosos experimentos mentales de Einstein a experimentos reales en los que ponían a prueba esas cosas absurdas como la teleportación cuántica de dos partículas entrelazadas.

  • Si todo esto te suena a chino, dos consejos: no te preocupes, porque efectivamente es un poco chino; y léete esta entrevista que le hicimos al especialista Alberto Casas, que nos ayudó a confeccionar una guía básica para entender toda esta movida cuántica.

En Química, también se premió a la segunda revolución de su campo: Carolyn Bertozzi, Morten Meldal y Barry Sharpless desarrollaron herramientas para producir moléculas —como fármacos y nuevos materiales— de manera rápida, incluso en el interior de las células. De entender cómo funcionan a hacerlas funcionar:

“La química del clic y las reacciones bioortogonales han llevado a la química a la era del funcionalismo, con un enorme beneficio para la humanidad”, sentencia la institución. Uno de los miembros del comité del Nobel, el químico sueco Olof Ramström, ha afirmado tras la ceremonia que “los métodos para conectar moléculas funcionan esencialmente como hacer construcciones con los bloques de Lego”.

Hablando de segundos, importante resaltar aquí que Sharpless es la quinta persona que recibe dos premios Nobel, tras Marie Curie, Frederick Sanger, Linus Pauling y John Bardeen.

Svante Pääbo, en Alicante, en 2019. / PEPE OLIVARES

De ahí saltamos al tercero, el de Medicina o Fisiología, que se le entregó al sueco Svante Pääbo por, entre otras cosas, demostrar algo sencillamente impensable hace no mucho: que sapiens y neandertales tuvimos descendencia juntos. Como detalló Guillermo Altares en un artículo tras el premio:

"El propio Pääbo explica que fue el primer sorprendido cuando descubrió que todos los humanos modernos tienen entre un 2% y un 4% de genoma neandertal. De repente, las fronteras entre unas especies humanas y otras se abolieron. Para algunos investigadores, los neandertales no se han extinguido porque, básicamente, somos nosotros: nunca ha habido tantos genes neandertales sobre la faz de la tierra como en la actualidad".

Poca cosa: descubrir que los humanos actuales somos un animal mestizo, pero no de razas, sino de especies humanas distintas que convivieron, con derecho a roce y a tener hijos juntos. Primero llegó la revolución de la paleontología, cuando se comenzó a conocer el complejísimo árbol de la evolución humana, y con Pääbo llegó una nueva disciplina: la paleogenómica. Como resaltó el jurado: “Al desvelar las diferencias genéticas entre las personas actuales y los homínidos extintos, sus descubrimientos permiten investigar qué nos hace genuinamente humanos”.

Un pie de página en esta historia tiene que ver con la vida personal de dos de los premiados. Porque Carolyn Bertozzi es lesbiana y Svante Pääbo contó en su autobiografía que es bisexual. Creo que es relevante porque no es común: según la Wikipedia, solo había ocho premiados LGBT hasta 2021 (incluidos dos españoles: Vicente Aleixandre y Jacinto Benavente), 8 de 943. Y sobre todo porque también muestra que, afortunadamente, llegan nuevos tiempos y aparecen estos perfiles entre los galardonados. Grandes profesionales que ya no tienen que ocultar cómo son. Es fácil acordarse de gente como Alan Turing, que quizá hubiera llegado a recibir un premio como el Nobel, pero acabó suicidándose con 41 años, precisamente tras ser condenado por su homosexualidad.

La química estadounidense Carolyn Bertozzi, de la Universidad de Stanford. / ANDREW BRODHEAD

Llama la atención esto que dijo Bertozzi en una entrevista previa al Nobel, cuando le preguntaron si sufría discriminación por ser lesbiana:

"Definitivamente, tengo trolls en Twitter; cualquier mujer en las redes sociales lo sufre. Pero nada comparado con la flagrante homofobia de mis años universitarios. Sin embargo, sorprendentemente, ser mujer era y sigue siendo peor que ser lesbiana".

Con Bertozzi, ocho mujeres han recibido el Nobel de Química, del total de 189 galardonados: el 4%.

  • Los Premios Nacionales de Investigación reconocieron esta semana, por primera vez, el trabajo de los jóvenes investigadores. Entre los galardonados también destacan científicos de importante trayectoria como Mariano Barbacid, Ana Martínez Gil y el filósofo Daniel Innerarity.

Via Materia El pais.

domingo, 19 de diciembre de 2021

Otorgados los Premios Nacionales de Investigación a seis hombres y cuatro mujeres

El Ministerio de Ciencia e Innovación ha otorgado los Premios Nacionales de 

Investigación 2021. Los galardonados en esta edición son: 

Francisco José García Vidal, Hermenegildo García Gómez, 

Montserrat Vilà Planellas, Luis Vega González, 

María José Alonso Fernández, Jesús Fernando San Miguel Izquierdo, 

Purificación Muñoz Cánoves, Aníbal Ollero Baturone, Jordi Galí Garreta y 

Margarita Díaz-Andreu.





Creados en 1982, los premios tienen como objetivo reconocer el mérito de aquellas 

personas investigadoras españolas que están realizando una labor profesional destacada 

de relevancia internacional, y que contribuyen excepcionalmente al avance

 de la ciencia,  al mejor conocimiento del ser humano y su convivencia, a la

transferencia de tecnología y al progreso de la humanidad.

La cuantía total de los premios asciende a 300.000 euros, con una dotación económica

de 30.000 euros para cada una de las categorías, según informa el ministerio en un 

comunicado. 

 

Premio Nacional Enrique Moles en el área de Ciencia y Tecnología Químicas

Ha sido premiado en esta modalidad el catedrático de la Universidad Politécnica de

 Valencia Hermenegildo García Gómez, quien desempeña su labor investigadora y 

docente en el Departamento de Química y en el Instituto de Tecnología Química, 

del CSIC-UPV. El jurado ha destacado el extraordinario impacto de su investigación

 en las Ciencias Químicas, en particular en el ámbito de la fotocatálisis, 

reactividad catalítica y fotocatalítica del grafeno y otros materiales basados en carbono.

Premio Nacional Alejandro Malaspina en el área de Ciencias y Tecnologías

 de los Recursos Naturales

La profesora de investigación de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) 

Montserrat Vilà Planellas ha recibido este galardón por sus contribuciones en e

 campo de la ecología de las especies exóticas invasoras y su aplicación a la 

conservación de ecosistemas. Sus estudios se enmarcan en la biología de la

conservación y los efectos del cambio global en ecosistemas mediterráneos, 

principalmente en los factores que determinan la invasión por especies introducidas.

 

Premio Nacional Julio Rey Pastor en el área de Matemáticas y Tecnologías 

de la Información y las Comunicaciones

El catedrático del Departamento de Matemáticas de la Universidad del País Vasco 

y Director Científico del Centro Vasco de Matemática Aplicada (BCAM), 

Luis Vega González, ha recibido el premio en esta modalidad. El jurado reconoce

 con esta distinción la excelencia de su labor investigadora y sus aplicaciones al

 estudio del análisis armónico para ecuaciones diferenciales dispersivas, que han 

supuesto un impacto científico muy singular en el área de las Matemáticas.

 

Premio Nacional Juan de la Cierva en el área de Transferencia de Tecnología

En esta modalidad ha recibido el premio María José Alonso Fernández, catedrática 

del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Santiago

 de Compostela y jefa del grupo Nanobiofar del Centro Singular de Investigación en 

Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS). Con esta distinción se 

reconoce la excelencia de su trayectoria científica en el ámbito de la nanomedicina, 

así como su importante contribución para la adecuada y equilibrada transferencia 

de tecnología y conocimiento.

 

Premio Nacional Gregorio Marañón en el área de Medicina

Se ha concedido este premio a Jesús Fernando San Miguel Izquierdo, director de

 Medicina Clínica y Traslacional de la Universidad de Navarra, director médico de la 

Clínica Universidad de Navarra y especialista en Hematología y Hemoterapia. 

El galardón reconoce su contribución pionera a la investigación biomédica, 

que ha producido, entre otros, un cambio de paradigma en la concepción de 

patologías como el mieloma múltiple y en sus tratamientos.

 

Premio Nacional Santiago Ramón y Cajal en el área de Biología

Ha sido premiada en esta modalidad Purificación Muñoz Cánoves, catedrática de 

Biología Celular en la Universidad Pompeu Fabra, profesora de Investigación ICREA

 e investigadora principal del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).

 El galardón reconoce la contribución de sus investigaciones en células madre dentro de

 los ámbitos de la regeneración muscular y el envejecimiento, así como la aplicación de

 sus descubrimientos al tratamiento de diferentes patologías como la distrofia muscular.

 

Premio Nacional Leonardo Torres Quevedo en el área de Ingenierías

En esta modalidad ha resultado premiado el catedrático de Robótica y director del

 Grupo de Robótica, Visión y Control (GRVC) de la Universidad de Sevilla, 

Aníbal Ollero Baturone, quien es asesor científico del Centro Avanzado de Tecnologías

 Aeroespaciales FADA-CATEC. Esta distinción reconoce la excelencia de su actividad 

investigadora en diferentes campos del área de Ingeniería, destacando el desarrollo de 

sistemas autónomos en diversos sectores.

 

Premio Nacional Pascual Madoz en las áreas de Derecho y Ciencias Económicas

 y Sociales

Ha sido premiado en esta modalidad el catedrático de Economía y Empresa en la

Universidad Pompeu Fabra e investigador senior en el Centre de Recerca en Economía

 Internacional Jordi Galí Garreta. Con este galardón se reconoce la contribución de sus

 investigaciones en macroeconomía al ámbito de la política monetaria mediante la

 introducción de nuevos modelos dinámicos de equilibrio general.

 

Premio Nacional Ramón Menéndez Pidal en el área de Humanidades

La profesora de investigación ICREA en el Departamento de Prehistoria, Historia Antigua 

y Arqueología de la Universidad de Barcelona Margarita Díaz-Andreu García ha sido 

premiada en esta modalidad. Ha recibido esta distinción por la calidad, creatividad e

 impacto internacional de su trayectoria investigadora en el ámbito de la arqueología, 

destacando sus aportaciones a los estudios de género y trabajos pioneros en el área de

 arqueoacústica.

 

Además de estos premios, la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, ha

anunciado que en 2022 se crearán los Premios Nacionales de Investigación dirigidos

 exclusivamente a jóvenes. “Con esta nueva convocatoria conseguiremos visualizar las

 carreras científicas también brillantes, pero todavía jóvenes, y dotarlas de una financiación

 inicial extra”, ha destacado.

 

Fuente: 

Ministerio de Ciencia e Innovación

Otorgados los Premios Nacionales de Investigación a seis hombres y cuatro mujeres (agenciasinc.es)

Derechos: Creative Commons

 

 

 


sábado, 25 de febrero de 2017

Mis insignias y mis alumnos.

Las competencias que pretendo que mis alumnos trabajen para obtener las insignias son

  • Apropiarse de conceptos básicos de las ciencias naturales para comprender racionalmente los eventos de su entorno y dar solución a problemas de la vida diaria, buscando así el mejoramiento de la calidad de vida.
  • Desarrollar las habilidades necesarias para consultar, organizar y comunicar la información de experiencias científicas y la información relacionada con temas actuales de interés científico (programa de laboratorios, talleres de ciencias naturales relacionados con  el medio ambiente biología, salud,  física, química,  el estudio de la tierra y del universo en el contexto de la tecnología).
  • Desarrollar acciones y actitudes favorables para el planteamiento y la  solución de problemas, relacionadas con la formulación de hipótesis y regularidades, con el establecimiento e  interpretación de condiciones.
Descripción de lo que pretendo conseguir

• Comprender los conceptos y formas de proceder de las diferentes ciencias naturales (biología, física, química, astronomía, geografía...) para entender el universo.
 • Asumir compromisos personales a medida que avanzan en la comprensión de las ciencias naturales.
 • Comprender  los conocimientos y métodos que usan los científicos naturales para buscar conocimientos y los compromisos que adquieren al hacerlo. 
 Enfrentarse a preguntas y problemas y, con base en ello, conoce y produce.
 • Vivir procesos de búsqueda e indagación para aproximarse a solucionarlos.
 • Consider muchos puntos de vista sobre el mismo problema o la misma pregunta y se enfrenta a la necesidad de comunicar a otras personas sus experiencias, hallazgos y conclusiones. 
• Confrontar los resultados con los de los demás.
 • Responder por sus acciones, hallazgos, conclusiones, y por las aplicaciones que se hagan de ellos.

Como soy profesor de ciencias y para motivas a mis alumnos, cuando entregan algún trabajo, cree estas insignias:

Cuando entregan alguna de las practicas, reciben estas


Cuando entregan un trabajo, en concreto sobre ecosistemas, reciben esta


Cuando entregan alguno de los esquemas, estas son para el tema 5 y 6 , reciben


Y cuando vemos  un vídeo y entregan en cuestionario reciben esta


Insignias creadas con el programa http://www.makebadg.es/badge.html#

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Nobel prize in physics 2016

The Royal Swedish Academy of Sciences has decided to award the Nobel Prize in Physics 2016 with one half to
David J. Thouless
University of Washington, Seattle, WA, USA
and the other half to
F. Duncan M. Haldane
Princeton University, NJ, USA
and
J. Michael Kosterlitz
Brown University, Providence, RI, USA
”for theoretical discoveries of topological phase transitions and topological phases of matter”

They revealed the secrets of exotic matter

This year’s Laureates opened the door on an unknown world where matter can assume strange states. They have used advanced mathematical methods to study unusual phases, or states, of matter, such as superconductors, superfluids or thin magnetic films. Thanks to their pioneering work, the hunt is now on for new and exotic phases of matter. Many people are hopeful of future applications in both materials science and electronics.
The three Laureates’ use of topological concepts in physics was decisive for their discoveries. Topology is a branch of mathematics that describes properties that only change step-wise. Using topology as a tool, they were able to astound the experts. In the early 1970s, Michael Kosterlitz and David Thouless overturned the then current theory that superconductivity or suprafluidity could not occur in thin layers. They demonstrated that superconductivity could occur at low temperatures and also explained the mechanism, phase transition, that makes superconductivity disappear at higher temperatures.
In the 1980s, Thouless was able to explain a previous experiment with very thin electrically conducting layers in which conductance was precisely measured as integer steps. He showed that these integers were topological in their nature. At around the same time, Duncan Haldane discovered how topological concepts can be used to understand the properties of chains of small magnets found in some materials.
We now know of many topological phases, not only in thin layers and threads, but also in ordinary three-dimensional materials. Over the last decade, this area has boosted frontline research in condensed matter physics, not least because of the hope that topological materials could be used in new generations of electronics and superconductors, or in future quantum computers. Current research is revealing the secrets of matter in the exotic worlds discovered by this year’s Nobel Laureates.

Read more about this year's prize

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All illustrations: Copyright © Johan Jarnestad/The Royal Swedish Academy of Sciences

David J. Thouless, born 1934 in Bearsden, UK. Ph.D. 1958 from Cornell University, Ithaca, NY, USA. Emeritus Professor at the University of Washington, Seattle, WA, USA.
https://sharepoint.washington.edu/phys/people/Pages/view-person.aspx?pid=85
F. Duncan M. Haldane, born 1951 in London, UK. Ph.D. 1978 from Cambridge University, UK. Eugene Higgins Professor of Physics at Princeton University, NJ, USA.
https://www.princeton.edu/physics/people/display_person.xml?netid=haldane&display=faculty
J. Michael Kosterlitz, born 1942 in Aberdeen, UK. Ph.D. 1969 from Oxford University, UK. Harrison E. Farnsworth Professor of Physics at Brown University, Providence, RI, USA.
https://vivo.brown.edu/display/jkosterl
Prize amount: 8 million Swedish krona, with one half to David Thouless and the other half to be shared between Duncan Haldane and Michael Kosterlitz.
Further information: http://kva.se and http://nobelprize.org
Press contact: Jessica Balksjö Nannini, Press Officer, phone +46 8 673 95 44, +46 70 673 96 50, jessica.balksjo@kva.se
Experts: Thors Hans Hansson, phone +46 8 553 787 37, hansson@fysik.su.se, and David Haviland, haviland@kth.se, members of the Nobel Committee for Physics.


lunes, 14 de noviembre de 2016

The nobel prize in physiology or medicine

This year's Nobel Laureate discovered and elucidated mechanisms underlying autophagy, a fundamental process for degrading and recycling cellular components.  
The word autophagy originates from the Greek words auto-, meaning "self", and phagein, meaning "to eat". Thus,autophagy denotes "self eating". This concept emerged during the 1960's, when researchers first observed that the cell could destroy its own contents by enclosing it in membranes, forming sack-like vesicles that were transported to a recycling compartment, called the lysosome, for degradation. Difficulties in studying the phenomenon meant that little was known until, in a series of brilliant experiments in the early 1990's, Yoshinori Ohsumi used baker's yeast to identify genes essential for autophagy. He then went on to elucidate the underlying mechanisms for autophagy in yeast and showed that similar sophisticated machinery is used in our cells.
Ohsumi's discoveries led to a new paradigm in our understanding of how the cell recycles its content. His discoveries opened the path to understanding the fundamental importance of autophagy in many physiological processes, such as in the adaptation to starvation or response to infection. Mutations in autophagy genes can cause disease, and the autophagic process is involved in several conditions including cancer and neurological disease.

Degradation – a central function in all living cells

In the mid 1950's scientists observed a new specialized cellular compartment, called an organelle, containing enzymes that digest proteins, carbohydrates and lipids. This specialized compartment is referred to as a "lysosome" and functions as a workstation for degradation of cellular constituents. The Belgian scientist Christian de Duve was awarded the Nobel Prize in Physiology or Medicine in 1974 for the discovery of the lysosome. New observations during the 1960's showed that large amounts of cellular content, and even whole organelles, could sometimes be found inside lysosomes. The cell therefore appeared to have a strategy for delivering large cargo to the lysosome. Further biochemical and microscopic analysis revealed a new type of vesicle transporting cellular cargo to the lysosome for degradation (Figure 1). Christian de Duve, the scientist behind the discovery of the lysosome, coined the term autophagy, "self-eating", to describe this process. The new vesicles were named autophagosomes.
Autophagosome.
During the 1970's and 1980's researchers focused on elucidating another system used to degrade proteins, namely the "proteasome". Within this research field Aaron Ciechanover, Avram Hershko and Irwin Rose were awarded the 2004 Nobel Prize in Chemistry for "the discovery of ubiquitin-mediated protein degradation". The proteasome efficiently degrades proteins one-by-one, but this mechanism did not explain how the cell got rid of larger protein complexes and worn-out organelles. Could the process of autophagy be the answer and, if so, what were the mechanisms?

A groundbreaking experiment

Yoshinori Ohsumi had been active in various research areas, but upon starting his own lab in 1988, he focused his efforts on protein degradation in the vacuole, an organelle that corresponds to the lysosome in human cells. Yeast cells are relatively easy to study and consequently they are often used as a model for human cells. They are particularly useful for the identification of genes that are important in complex cellular pathways. But Ohsumi faced a major challenge; yeast cells are small and their inner structures are not easily distinguished under the microscope and thus he was uncertain whether autophagy even existed in this organism. Ohsumi reasoned that if he could disrupt the degradation process in the vacuole while the process of autophagy was active, then autophagosomes should accumulate within the vacuole and become visible under the microscope. He therefore cultured mutated yeast lacking vacuolar degradation enzymes and simultaneously stimulated autophagy by starving the cells. The results were striking! Within hours, the vacuoles were filled with small vesicles that had not been degraded (Figure 2). The vesicles were autophagosomes and Ohsumi's experiment proved that authophagy exists in yeast cells. But even more importantly, he now had a method to identify and characterize key genes involved this process. This was a major break-through and Ohsumi published the results in 1992.
Yeast.

Autophagy genes are discovered

Ohsumi now took advantage of his engineered yeast strains in which autophagosomes accumulated during starvation. This accumulation should not occur if genes important for autophagy were inactivated. Ohsumi exposed the yeast cells to a chemical that randomly introduced mutations in many genes, and then he induced autophagy. His strategy worked! Within a year of his discovery of autophagy in yeast, Ohsumi had identified the first genes essential for autophagy. In his subsequent series of elegant studies, the proteins encoded by these genes were functionally characterized. The results showed that autophagy is controlled by a cascade of proteins and protein complexes, each regulating a distinct stage of autophagosome initiation and formation (Figure 3).
Stages of autophagosome formation

Autophagy – an essential mechanism in our cells

After the identification of the machinery for autophagy in yeast, a key question remained. Was there a corresponding mechanism to control this process in other organisms? Soon it became clear that virtually identical mechanisms operate in our own cells. The research tools required to investigate the importance of autophagy in humans were now available.
Thanks to Ohsumi and others following in his footsteps, we now know that autophagy controls important physiological functions where cellular components need to be degraded and recycled. Autophagy can rapidly provide fuel for energy and building blocks for renewal of cellular components, and is therefore essential for the cellular response to starvation and other types of stress. After infection, autophagy can eliminate invading intracellular bacteria and viruses. Autophagy contributes to embryo development and cell differentiation. Cells also use autophagy to eliminate damaged proteins and organelles, a quality control mechanism that is critical for counteracting the negative consequences of aging.
Disrupted autophagy has been linked to Parkinson's disease, type 2 diabetes and other disorders that appear in the elderly. Mutations in autophagy genes can cause genetic disease. Disturbances in the autophagic machinery have also been linked to cancer. Intense research is now ongoing to develop drugs that can target autophagy in various diseases.
Autophagy has been known for over 50 years but its fundamental importance in physiology and medicine was only recognized after Yoshinori Ohsumi's paradigm-shifting research in the 1990's. For his discoveries, he is awarded this year's Nobel Prize in physiology or medicine.

Key publications

Takeshige, K., Baba, M., Tsuboi, S., Noda, T. and Ohsumi, Y. (1992). Autophagy in yeast demonstrated with proteinase-deficient mutants and conditions for its induction. Journal of Cell Biology 119, 301-311
Tsukada, M. and Ohsumi, Y. (1993). Isolation and characterization of autophagy-defective mutants of Saccharomyces cervisiae. FEBS Letters 333, 169-174
Mizushima, N., Noda, T., Yoshimori, T., Tanaka, Y., Ishii, T., George, M.D., Klionsky, D.J., Ohsumi, M. and Ohsumi, Y. (1998). A protein conjugation system essential for autophagy. Nature 395, 395-398
Ichimura, Y., Kirisako T., Takao, T., Satomi, Y., Shimonishi, Y., Ishihara, N., Mizushima, N., Tanida, I., Kominami, E., Ohsumi, M., Noda, T. and Ohsumi, Y. (2000). A ubiquitin-like system mediates protein lipidation. Nature, 408, 488-492

Yoshinori Ohsumi was born 1945 in Fukuoka, Japan. He received a Ph.D. from University of Tokyo in 1974. After spending three years at Rockefeller University, New York, USA, he returned to the University of Tokyo where he established his research group in 1988. He is since 2009