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domingo, 19 de octubre de 2025

No hay parte del cuerpo sin microplásticos

   

    No hay semana en la que no aparezca una nueva publicación científica alertando de la presencia de microplásticos en una nueva parte del cuerpo. 

    Todo ha ido muy rápido desde que, hace 20 años, el biólogo marino Richard Thompson, de la Universidad de Plymouth (Reino Unido), acuñara por primera vez el término tras encontrar en la playa partículas mucho más pequeñas que un grano de arroz. No tardamos mucho en descubrir que estos microplásticos están por todas partes: en el agua que bebemos, en la comida que ingerimos e incluso en el aire que respiramos.

    Inicialmente, la hipótesis era que los tomábamos a través de la comida o la bebida pero que, eventualmente, eran eliminados a través de las heces o la orina sin provocar mayores problemas. Un trabajo pionero de 2018 fue el primero en identificarlos en el intestino. 

     

    Fueron solo ocho participantes, repartidos por todo el mundo, pero con la presencia de estos componentes quedaba claro que el problema tenía una amplitud global. La mayor parte de ellos, además, había consumido pescado, lo que dejaba claro que los hallazgos de Thompson en ecosistemas marinos tenían una relación más que directa con la salud humana.

    Philipp Schwabl, gastroenterólogo y hepatólogo de la Universidad Médica de Viena y principal autor de aquel estudio, advirtió ya entonces que, aunque hasta la fecha solo habían podido identificarse en esa parte del cuerpo, “las partículas de microplástico más pequeñas pueden entrar en el torrente sanguíneo, el sistema linfático e incluso alcanzar el hígado”.

    Efecto tóxico de estas partículas

    Aquel sería el siguiente paso. En la primavera de 2022, un equipo de investigadores holandeses liderados por un inmunólogo español, Juan José García Vallejo, identificó por primera vez microplásticos en la sangre humana. Según detallaba el artículo publicado en Environment International, en concreto, de los 22 donantes de sangre que analizaron en su estudio, 17 tenían restos de PET y poliestireno en su torrente sanguíneo.

    Son los tipos de plástico más comunes hallados en nuestro organismo, junto a otros dos, el polietileno y el polimetilmetacrilato. “Desde mi punto de vista, deberíamos dejar de catalogar a todos los microplásticos como un único contaminante, ya que el efecto tóxico de un microplástico va a depender de varios factores, tales como su tamaño (a menor tamaño, mayor toxicidad), su forma y, lo más importante, su contenido en aditivos químicos tóxicos asociados al plástico”, explicaba recientemente al SMC Ethel Eljarrat, directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC.

     

    Prácticamente todas las grandes industrias contribuyen al problema, pero no todas tienen los mismos parámetros o controles de calidad. Por ejemplo, se calcula que el 35 % de los microplásticos hallados en los océanos corresponden a la industria textil.

    Como explica a SINC Raúl González, CEO de la plataforma de moda circular Ecodicta, “gran parte de nuestra ropa está hecha a partir de materiales fósiles, estas fibras sintéticas liberan microplásticos no solo cuando las lavamos, sino también durante cada etapa de la producción textil (hilar, tejer, teñir) y más tarde, cuando se degradan en vertederos o en playas donde acaban muchas prendas desechadas: desde ahí, los microplásticos entran en la cadena trófica marina, acumulándose en los peces que luego consumimos”, y junto a ellos, muchos otros compuestos asociados a estos procesos industriales que siguen adheridos al plástico, como los disruptores endocrinos.

    Infografía creada por la unidad audiovisual de Fecyt con uso de IA

    ¿Por dónde entran?

    Las consecuencias de esto están empezando a aflorar. La última barrera que se creía inexpugnable era la hematoencefálica, pero en diciembre de 2024 se demostró que no hay ya, para el cuerpo humano, un territorio virgen de microplásticos. En un estudio aparecido en Nature Medicine, investigadores de varias universidades estadounidenses demostraron que estos compuestos se acumulaban en nuestro órgano más vital en cantidades mayores que en otros tejidos analizados, como el hígado o el riñón.

    Un trabajo reciente en ratones ya apuntaba a que los microplásticos del torrente sanguíneo pueden desencadenar la formación de trombos en el cerebro, al igual que pueden causarla en el interior de las arterias. Este último hallazgo, realizado por investigadores chinos, sugiere que además de los fallos vasculares estos residuos también pueden inducir disfunción neurológica a través de la activación de las células inmunitarias en este órgano.

    Una vez llegan a la sangre, pueden acabar en cualquier sitio, aunque la sangre no es la única vía de acceso. Por esas mismas fechas, investigadores británicos hallaron microplásticos en los pulmones de pacientes quirúrgicos, y aunque el riego sanguíneo a los pulmones puede ser un factor, su principal sospecha es que fueron inhalados. Algunos llegaron directamente a los alveolos y otros fueron a parar a la sangre.

    “Si bien la presencia de microplásticos en el aire es menos conocida, se ha documentado que estas partículas están presentes en el polvo, especialmente en zonas de alta contaminación, por eso también es importante mantener bien ventilados los hogares”, explica a SINC Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y directora médica en Cigna Healthcare España.

    Cuestión de salud pública

    Mientras Thompson tiraba del hilo de los microplásticos en el mar y mapeaba su distribución hasta encontrar que se podían encontrar tanto en los polos como en las profundidades, otros investigadores hicieron lo propio con la presencia de estos compuestos en nuestro propio organismo.

    “La investigación en microplásticos se ha acelerado en la medida en que la contaminación ha pasado de ser una inquietud ecologista a una cuestión de salud pública”, explica a SINC el ambientólogo Alberto Vizcaíno. “De los avisos tempranos con imágenes de tortugas con el caparazón deformado, cetáceos varados con el estómago lleno de plásticos o albatros muertos de inanición por su ingesta de plástico, hemos pasado a llamadas de atención por la ubicua presencia de microplásticos en todas las muestras analizadas, ya sean de fondos marinos, nieves en cumbres remotas, heces de humanos vivos, tejido pulmonar o cerebros de personas muertas”.

     

     

    En efecto, tras encontrar restos en la sangre y los pulmones, los científicos no tardaron en hallarlos en los demás órganos. Un grupo de la Universidad Autónoma de Barcelona, líderes del proyecto PlasticHeal los encontraron en el hígado o en los riñones, cumpliendo con el siguiente paso de la profecía de Schwabl.

    En adelante, los microplásticos fueron apareciendo en cada vez más lugares hasta entonces inesperados: placenta, leche materna, orina, testículos…

    Lo que aún desconocemos

    El gran interrogante es, a día de hoy, qué supone todo esto. En 2022, un equipo del CSIC demostró en Scientific Reports que la ingesta de microplásticos reduce la diversidad bacteriana de la microbiota del colon, además de producir una alteración del equilibrio en los microorganismos presentes. Este factor suele conllevar a un mayor riesgo de ciertas enfermedades, pero como todo lo que rodea a este asunto, es demasiado pronto para comprender bien el ciclo de estos residuos en nuestro organismo: qué sucede cuando llegan a los órganos y si llegan a acumularse.

    “Sabemos que están presentes en el aire, el agua, los alimentos e incluso en nuestro organismo, pero aún no entendemos del todo sus efectos acumulativos a largo plazo", dice Silva. “Muchos de estos plásticos contienen aditivos químicos (fenoles, ftalatos, PFAs…) que actúan como disruptores endocrinos, interfiriendo con el equilibrio hormonal y potencialmente causando efectos adversos en la salud”.

     

                                                                                                         

     

    En declaraciones al SMC, Roberto Rosal, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Alcalá, cree que toda la investigación sobre este tema está sujeta a muchos matices. “Es cierto que la contaminación por residuos plásticos ha aumentado en las últimas décadas debido al uso irracional que se hace de este material y a su inadecuada gestión como residuo”, explicaba al hilo de un artículo reciente. “Sin embargo, esto no constituye por sí solo una demostración de que estemos acumulando plástico en nuestros cuerpos”.

    Incluso las mediciones de cuánto microplástico ingerimos realmente están sujetas a una enorme disparidad. “Nuestros propios cálculos, obtenidos en muestras de agua embotellada en plástico (PET), indican que la concentración media es de 1.61 µg/L”, mostraron Rosales y su equipo en otro artículo en Scientific Reports. “Esto implica una exposición de 4–18 ng por kilogramo de peso corporal al día o, dicho de otra forma, una persona que consuma 2 litros de agua al día necesitaría 850 años para ingerir 1 gramo de plástico”.

    Tras haberlos encontrado en cada rincón de nuestro cuerpo, aquí está la próxima frontera para los científicos: comprender qué nos están haciendo realmente los microplásticos.



sábado, 28 de diciembre de 2024

Las mejores imágenes científicas de 2024 según ‘Nature’

 La revista 'Nature' ha hecho una selección de imágenes científicas para destacar aquellas más representativas o llamativas de 2024. Las instantáneas recogen desde acontecimientos como el eclipse de sol total del 8 de Abril de este año, que se pudo ver en gran parte de América del Norte y otros fenómenos naturales como la lluvia de meteoros de las Perseidas, el Etna produciendo anillos de vórtice volcánico o las lluvias torrenciales en Kenia (África), a otras fotografías icónicas como pingüinos precipitándose al vacío, un armiño (Mustela erminea) trepando entre las rocas y la Estación Espacial Internacional durante las auroras en la Tierra. Esta son algunas de ellas.

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Primer plano de la especie 'Rhynchophorus ferrugineus', una instantánea que recibió una distinción en el Concurso de Fotomicrografía del Pequeño Mundo de Nikon, realizada por Sherif Abdallah Ahmed. 

Una cría de pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) salta al océano desde lo alto de un acantilado de 15 metros de altura en el borde de la plataforma de hielo Ekström, en la Antártida. Una imagen de Bertie Gregory para National Geographic.

Una gaviota montada en una tortuga en el mar Mediterráneo. La imagen fue finalista en el concurso Oceanographer of the Year de Oceanographic y su autor es Enric Gener. 

Ejemplar de Prestosuchus chiniquensis, un arcosauromorfo que vivió hace 237 millones de años. A su lado, el paleontólogo Rodrigo Temp Muller sostiene uno de los fósiles más antiguos jamás descubiertos, de la especie de reptil Gondwanax paraisensis. Fotografía de Diego Vara para Reuters.

Eclipse total de sol en abril. En la imagen, un eclipse parcial detrás del Monumento a Washington en Washington DC. Para los científicos, el acontecimiento fue una oportunidad única de observar la corona del Sol, su tenue atmósfera exterior. / Chip Somodevilla para Getty.

La Estación Espacial Internacional flota contra las auroras boreales en la Tierra. El Sol está atravesando el pico de su ciclo de actividad de 11 años, por lo que se han visto auroras en la Tierra en latitudes más bajas de lo habitual. / Donald Pettit/NASA/Handout vía Reuters.

Las intensas lluvias asolaron este año más del 80 % de las tierras áridas de Kenia, afectando a más de 1,5 millones de personas. La fauna salvaje del país también sufrió las consecuencias. En esta instantánea, finalista del Concurso de Fotografía del Mundo Natural BigPicture de este año, Buddhilini de Soyza captó guepardos (Acinonyx jubatus) del sudeste africano arrastrados por la corriente cuando intentaban cruzar un río en la Reserva Nacional de Masai Mara./ Buddhilini de Soyza. /Concurso BigPicture.

En abril, el Etna italiano produjo una rara exhibición de "anillos de humo". Estos círculos, llamados anillos de vórtice volcánico, se producen cuando el gas escapa a través de los cráteres recién formados. / Fabrizio Villa para Getty.

Fuente: Nature
Derechos: Creative Commons.

jueves, 23 de febrero de 2023

Personalidades relevantes

 Como cada mes de diciembre, Nature ha publicado el top ten de personalidades relevantes en ciencia de 2022. “En un año repleto de crisis y descubrimientos asombrosos, la lista de los 10 de este año incluye a una astrónoma que ayudó a abrir una ventana a los confines del universo, a investigadores que desempeñaron un papel fundamental en la lucha contra la pandemia de la covid-19 y del brote de monkepox, y a un cirujano que superó los límites del trasplante de órganos", afirma Rich Monastersky, redactor jefe de la revista británica.

Jane Rigby

Exploradora del universo con el James Webb

Jane Rigby

Jane Rigby. / NASA

Esta astrónoma estadounidense del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en Greenbelt (Maryland), ha desempeñado un papel fundamental en la puesta en órbita y el funcionamiento del telescopio espacial James Webb ( JWST), que ofrece nuevas y extraordinarias posibilidades para estudiar el universo.

Rugby se unió al proyecto en 2010. Parte de su trabajo consistía en encontrar la manera de restablecer las capacidades que se habían ido reduciendo a medida que se disparaba el presupuesto.

Doce años más tarde, el día del lanzamiento todo se desarrolló como el equipo había ensayado una y otra vez. La astrónoma recuerda haber oído: “Hay corriente en el conjunto”, una vez que el telescopio se había separado de su cohete y extendido sus paneles solares para generar energía. “Es difícil imaginar cuánta alegría había en esa frase”, dice.

Así comenzaron cinco meses de puesta en servicio del telescopio. Rigby tuvo un papel clave, entre otras cosas, en la medición y comprensión de la luz de fondo que se filtra en las observaciones del JWST porque el telescopio no está encerrado en un tubo, como el Hubble.

Rigby, que se define como queer, hizo públicas las buenas noticias en el primer artículo sobre resultados científicos del JWST. Esa semana estuvo en la Casa Blanca para presentar las primeras y espectaculares imágenes del telescopio junto al presidente Joe Biden.

Yunlong Cao

El predictor de nuevas variantes del SARS-CoV-2

Durante el tercer año de la pandemia de COVID-19, este investigador genómico de la Universidad de Pekín ha ayudado a seguir la evolución del virus SARS-CoV-2 y ha predicho algunas de las mutaciones que están alimentando el surgimiento de nuevas variantes.

Yunlong Cao. / Universidad de Pekin

Cuando regresó a China a finales de 2019 desde EE UU, esperaba seguir avanzando en su investigación doctoral sobre genómica unicelular. Pero poco después de instalarse en su puesto de investigador asociado en la Universidad de Pekín, estalló la pandemia de la covid y el confinamiento.

Ante la perspectiva de dejar de trabajar, Cao se dio cuenta de que los métodos en los que se había especializado podían utilizarse para estudiar los anticuerpos desencadenados por la infección con el SARS-CoV-2. “Nunca pensé que me dedicaría a la inmunología y la virología", dice Cao.

Su equipo predijo las mutaciones clave que definirían muchas de las variantes que circulan actualmente, estudiando los anticuerpos de personas que se habían recuperado de la enfermedad.

Ahora, mientras los científicos observan cómo una nueva oleada de covid-19 recorre el planeta —alimentada por una caótica mezcla de variantes del SARS-CoV-2, descendientes de ómicron—, el trabajo de Cao “ofrece un rayo de esperanza para mantenerse medio paso por delante de la salvaje evolución del virus”, dice Nature.

Saleemul Huq

Saleemul Huq

Saleemul Huq. / Wikipedia

El revolucionario del cambio climático

Este investigador del clima de Bangladesh ha logrado que se obligue a los países ricos a pagar por las pérdidas y perjuicios del cambio climático.

En las últimas horas antes de la clausura de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, celebrada el mes pasado en Egipto, los delegados, agotados, se desplomaban en los sofás fuera de las salas de reuniones oficiales. Pero no Saleemul Huq, que estaba sentado erguido, comprobando rápidamente los mensajes de su teléfono.

Aún no se había acordado el texto final de la reunión. Pero Huq dijo a Nature que confiaba en que los negociadores de los gobiernos del mundo que asistían a la conferencia acordaran un nuevo tipo de fondo para el clima: uno que cubriera los costes de las “pérdidas y daños” sufridos por los países más vulnerables frene al cambio climático. “No se preocupen —dijo— está en la cartera”.

Y así fue. El acuerdo final firmado en Sharm El-Sheikh incluye el compromiso de crear un fondo de pérdidas y daños para ayudar a los países con menores ingresos a hacer frente a los efectos de la crisis climática. Esta disposición es la culminación de una campaña de casi 30 años para conseguir que los principales emisores de carbono del mundo reconozcan que tienen alguna responsabilidad financiera con los países de bajas emisiones que se enfrentan a la devastación a medida que las temperaturas siguen subiendo. Desde hace más de una década, el líder oficioso de ese movimiento es Huq, biólogo de plantas que ahora dirige el Centro Internacional para el Cambio Climático y el Desarrollo de Dhaka (Bangladesh).

Svitlana Krakovska

La voz de Ucrania frene a la crisis climática

La jefa de la delegación ucraniana en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, ha representado enérgicamente a su país en la escena internacional y ha vinculado la actual invasión rusa a la dependencia de la humanidad de los combustibles fósiles.

En la mañana del jueves 24 de febrero, Krakovska pudo oír cómo caían misiles en zonas cercanas de Kiev mientras estaba sentada en su apartamento asistiendo a una videoconferencia con representantes de 93 países. Los delegados de la reunión del IPCC estaban ultimando su esperado informe sobre las repercusiones del calentamiento del planeta.

Svitlana Krakovska

Svitlana Krakovska. / Nature

Los bombardeos obligaron a Krakovska a abandonar gran parte de la reunión del IPCC; con su marido y sus cuatro hijos, estaba haciendo preparativos para sobrevivir a la guerra. Pero después de deliberar durante tres días, y a pesar de ser “bastante tímida”, decidió hablar en la sesión plenaria de clausura. “Estaba muy enfadada”, dice.

“Este cambio climático inducido por el hombre y la guerra contra Ucrania tienen conexiones directas y las mismas raíces: son los combustibles fósiles y la dependencia de la humanidad de ellos", dijo a los delegados. “La facilidad para recibir energía de la quema de carbón, petróleo y gas ha cambiado el equilibrio de poder en el mundo humano”.

La respuesta fue abrumadora. Delegación tras delegación expresaron su solidaridad con Ucrania, incluido el representante de Rusia, Oleg Anisimov, que pidió disculpas por el ataque.

Dimie Ogoina

El vigilante de la viruela del mono

Dimie Ogoina

Dimie Ogoina. / Nature

Este médico especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad del Delta del Níger en Amassoma (Nigeria), proporcionó información clave para combatir el brote de monkeypox, gracias a su trabajo sobre la enfermedad en Nigeria.

Cuando Ogoina se enteró en mayo de que la viruela del mono se estaba extendiendo por todo el mundo, tuvo una cierta sensación de déjà vu. El virus había aparecido en su país natal, Nigeria, en 2017 por primera vez en casi 40 años y provocó más de 700 casos confirmados y sospechosos.

Durante ese brote, Ogoina fue el primero en diagnosticar a alguien con un caso confirmado de la enfermedad, que fue rebautizada mpox por la OMS para reducir el estigma.

Al igual que el brote actual, que ya ha causado más de 82.000 infecciones y 65 muertes en todo el mundo, la epidemia nigeriana de 2017 parecía concentrarse en las zonas urbanas y entre los hombres adultos jóvenes y de mediana edad.

Esto era diferente de los patrones de transmisión anteriores del mpox, que normalmente aparecía en zonas rurales y en niños, a menudo como resultado del contacto con animales salvajes infectados.

Ogoina fue fundamental para detallar la propagación del patógeno en Nigeria. En 2019, basándose en estas pruebas, él y sus colegas argumentaron que el virus podía propagarse a través del contacto sexual entre personas de forma mucho más eficiente de lo que se pensaba.

Lisa McCorkell

Activista frente a la covid persistente

Lisa McCorkell

Lisa McCorkell. / Nature

Esta investigadora estadounidense, que padece covid de larga duración, ha contribuido a aumentar la sensibilización y la financiación de la investigación sobre esta enfermedad como miembro fundador de Patient-Led Research Collaborative.

Durante este año, a pesar de que la pandemia ha desaparecido de la agenda de muchos países, la colaboración ha seguido aumentando el número de sus miembros y su impacto. Ha creado un fondo de 4,8 millones de dólares para proyectos de investigación.

McCorkell ha contribuido a dar forma a estudios fundamentales sobre la covid prolongada; el año pasado testificó ante el Congreso de EE UU sobre las necesidades de las personas con esta enfermedad. “Intentamos situar a los pacientes en el centro de las investigaciones”, afirmal “Hacemos que ellos determinen cuáles son nuestras prioridades de investigación y tomen la decisión final sobre el destino de los fondos".

El enfoque de la colaboración resulta especialmente adecuado para la covid persistente. Desde el principio, los pacientes han tenido que abogar a menudo por su propia atención médica y diseñar sus propios regímenes de tratamiento. La confusión y el miedo producían mucho aislamiento, dice.

Diana Greene Foster

Investigadora sobre el aborto

Esta demógrafa de la Universidad de California en San Francisco ha aportado datos cruciales sobre el impacto de la decisión del Tribunal Supremo de EE UU de anular la resolución legal del país sobre el acceso al aborto.

Foster se encontraba en la conferencia anual de la Federación Nacional del Aborto en Orlando, Florida, cuando se filtró un borrador de decisión que revelaba la intención del Tribunal Supremo de EE UU de anular Roe vs. Wade en mayo. “Mi teléfono estalló”, dice.

La decisión no fue del todo inesperada. De hecho, la investigadora estaba tan preocupada por la posibilidad de que el tribunal socavara la histórica sentencia de 1973 que protegía el acceso al aborto, que ya había empezado a planificar un estudio para analizar las repercusiones de la decisión en los estados con más probabilidades de prohibir el aborto.

Foster se dio cuenta de que el proyecto de decisión no mencionaba la gran cantidad de estudios sobre los resultados del aborto que ella y otras personas ya habían presentado al tribunal, y se comprometió a garantizar que las pruebas científicas formaran parte del debate.

Diane Greene Foster. / Nature

Durante más de dos décadas, Foster ha estudiado el acceso a los anticonceptivos y la eficacia de los programas de planificación familiar. Pero el trabajo por el que es más conocida analiza el impacto del aborto —o de la denegación del mismo— en la salud mental, física y económica de una persona. Conocido como el estudio Turnaway, se inspiró en un comentario que recuerda haber oído de un médico que realizaba abortos en 2006: “Me pregunto qué les pasa a las mujeres que rechazamos”.

A través de más de 50 artículos revisados por expertos, el estudio ha demostrado que abortar no perjudica la salud ni el bienestar de la mujer. Sin embargo, su denegación tiene consecuencias económicas y sanitarias negativas y daña a las familias.

Las mujeres a las que se deniega un aborto tienen más probabilidades de vivir en la pobreza, criar solas a sus hijos y sufrir complicaciones potencialmente mortales relacionadas con el nacimiento de ese hijo.

António Guterres

El diplomático de las crisis

Entre los nombres clave de las diez personalidades de Nature de este año, está también el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, que, según la revista, ha actuado como la conciencia del mundo, abogando por que las naciones se enfrenten a crisis como la invasión de Ucrania y el cambio climático.

António Guterres

António Guterres. / Nature

El antiguo primer ministro portugués dirigió unas duras palabras a los líderes mundiales reunidos en noviembre en la cumbre de la ONU sobre el clima. “Estamos en una autopista hacia el infierno climático y seguimos pisando el acelerador”, dijo al inicio de la reunión en Egipto.

Su mensaje fue igual de contundente cuando las negociaciones concluyeron sin avances adicionales significativos hacia la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. “Nuestro planeta sigue en urgencias”, dijo a los delegados.

Durante la actual invasión rusa de Ucrania, las hostilidades han impedido el envío de millones de toneladas de grano de ambos países, que normalmente representan al menos el 30% de todo el trigo, la cebada, el maíz y el aceite de girasol exportados a los mercados mundiales.

En colaboración con socios externos, Guterres y otros funcionarios de la ONU ayudaron a entablar negociaciones políticamente delicadas para establecer un corredor protegido para los envíos de grano. La Iniciativa de Granos del Mar Negro se firmó en Estambul (Turquía) el 22 de julio.

Las audaces declaraciones públicas que sirven de voz de la conciencia de la humanidad se han convertido en un rasgo característico de Guterres, dice Nature.

Muhammad Mohiuddin

Pionero en xenotrasplantes

Muhammad Mohiuddin

Muhammad Mohiuddin. / Nature

Este cirujano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland (Baltimore) ha hecho historia al codirigir el equipo que ha trasplantado a un ser humano el primer corazón de cerdo modificado genéticamente.

En una noche nevada de enero de este año, Mohiuddin decidió quedarse a domrmir en su despacho de la universidad para no arriesgarse. Si el tiempo empeoraba, el cirujano de trasplantes temía perderse una intervención histórica programada para la mañana siguiente: el primer trasplante de un corazón de cerdo modificado genéticamente a un ser humano.

La operación supondría la culminación de décadas de trabajo de Mohiuddin y otros, que pretenden establecer el cerdo como fuente de órganos para las personas que esperan un trasplante.

El xenotrasplante (término se usa para denominar a los trasplantes de órganos de animales a personas) le fue realizado a David Bennett Sr, un estadounidense de 57 años que sufría una cardiopatía terminal.

Aunque Bennett murió dos meses después de la operación, sobrevivió más de lo que nadie esperaba, incluido Mohiuddin. “Viví y morí con ese paciente”, dice. “Quería que viviera para siempre, eso lo llevaba en el corazón, pero en mi cabeza sabía que sería un milagro”.

Mohiuddin está dispuesto a realizar más xenotrasplantes cardíacos de urgencia y espera iniciar ensayos clínicos de mayor envergadura, pero no está claro cuándo.

Alondra Nelson

Impulsora de la ciencia abierta

Alondra Nelson

Alondra Nelson. Nature

Esta socióloga asumió el cargo de directora interina de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de EE UU en febrero y ha ayudado a la administración de Joe Biden a desarrollar elementos como las nuevas directrices sobre ciencia abierta.

Nelson ha dirigido iniciativas en materia de integridad científica y ha trabajado en el Plan para una Declaración de Derechos de la Inteligencia Artificial (IA), publicado en octubre, que establece principios básicos para promover la equidad racial y social, mejorar la transparencia y proteger la privacidad en las tecnologías de IA.

También ha dirigido la mayor —y más controvertida— directriz científica de la Administración de Biden hasta la fecha, un llamamiento a todas las agencias federales para que garanticen que la investigación que financian sea plenamente accesible al público en el momento de su publicación.

Fuente: 
SINC
Derechos: Creative Commons.