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miércoles, 2 de septiembre de 2020

Por qué los mosquitos nos eligieron como víctimas hace miles de años.

Los mosquitos transmiten enfermedades a aproximadamente 100 millones de personas cada año y sus picaduras han condicionado la historia de la humanidad. Hay aproximadamente 3.500 especies de mosquitos en todo el mundo. La inmensa mayoría son generalistas que pican a cualquier vertebrado que encuentran a su paso.


La mayoría de los investigadores piensa que especializarse en las personas no habría supuesto ninguna ventaja particular para los mosquitos antes del desarrollo de las culturas sedentarias hace aproximadamente 10.000 años. Una vez asentadas, las poblaciones humanas podrían haber proporcionado un recurso fácil, seguro y siempre disponible, a diferencia del de otros grupos de animales migratorios que solo garantizan sangre estacionalmente.

Los mosquitos especializados en humanos no se limitan tan solo a picar a las personas, sino que también tienden a reproducirse en hábitats modificados por el hombre.


 Depositan sus huevos en el agua y los humanos somos los únicos animales que manipulamos el agua para extraerla, canalizarla y acumularla para consumo doméstico. Por eso, no han faltado especulaciones acerca de que la dependencia reproductiva de los mosquitos a las fuentes humanas de agua, particularmente en regiones áridas, también podría haber desempeñado un papel clave en la especialización de esos dípteros.Los datos genómicos son consistentes con la hipótesis de que los grupos de mosquitos especializados en humanos evolucionaron dentro de ese periodo cultural. Sin embargo, la cuestión es qué compensaciones fisiológicas, anatómicas, morfológicas y conductuales indujeron a que algunos mosquitos eligieran picar a los humanos y a no hacerlo en los animales domésticos que nos acompañan desde mucho antes de convertirnos en sedentarios.

¿Por qué algunos mosquitos nos encuentran irresistibles, mientras que otros no nos prestan atención?

Para responder a esa pregunta, un equipo de investigadores de la Universidad de Princeton (EE UU) desarrolló en el África subsahariana un proyecto basado en la recogida de puestas de Aedes aegypti. Fue una buena elección porque, además de ser uno de los mosquitos especializados en humanos más temibles como responsables del zika, de la fiebre amarilla y del dengue, sus poblaciones se dividen en dos subespecies.

En cambio, las hembras de las poblaciones generalistas de la subespecie formosus tienden a preferir el olor de otros vertebrados no humanos de cuya sangre se nutren. Se piensa que el especialista antrópico evolucionó de antepasados generalistas africanos hace entre

5.000 y 10.000 años, posiblemente en el norte de Senegal o de Angola.La subespecie aegypti prospera en los hábitats urbanos tropicales de América y Asia, donde se ha especializado en picar a los humanos hasta el punto de que el 95% del alimento de las hembras, que son fuertemente atraídas por nuestro olor corporal, procede de sangre humana.

Como todos los mosquitos, ambas subespecies depositan sus huevos en el agua, por lo que los investigadores comenzaron colocando miles de ovitrampas, unas pequeñas tazas llenas de agua y hojas sucias que simulan los remansos de agua encharcada que constituyen el hábitat ideal de puesta.

Para obtener muestras significativas de los diferentes ambientes en los que se reproducen los mosquitos, las ovitrampas se colocaron cerca de grandes núcleos de población (en ciudades de hasta más de 2 000 personas por kilómetro cuadrado) y en áreas despobladas cubiertas de vegetación natural en las que los mosquitos rara vez tropiezan con personas. También abarcaron una amplia gama de climas, desde hábitats semiáridos con lluvias estacionales hasta ecosistemas forestales con lluvias durante todo el año.

En total, se recolectaron huevos de mosquitos en 27 localidades diferentes. Una vez secos, los huevos se comportan como semillas: pueden permanecer en estado de latencia durante seis meses o un año antes de eclosionar. Esto permitió su traslado a Princeton con el objetivo de criar nuevas poblaciones en condiciones de laboratorio.

Obtenidas estas, los investigadores tentaron a los insectos con olores procedentes de humanos y de conejillos de indias. El experimento consistió en construir lo que podríamos llamar un olfatómetro: una gran caja de plástico llena de mosquitos, con dos tubos extraíbles. Mientras que en uno se colocaba un conejillo de indias, uno de los investigadores introducía su brazo durante varias horas en el otro. Uno y otro cebo olfativo estaban protegidos de las picaduras directas por unos filtros que impedían el paso de los insectos.



Pocos minutos después de colocar los tubos con sus respectivos cebos, los mosquitos entraban por uno u otro tubo. Transcurrido un tiempo, se retiraban los tubos para contar cuántos habían elegido uno u otro. Los resultados revelaron que a los mosquitos procedentes de áreas muy pobladas les gustaban más los efluvios humanos. El resultado más revelador estaba relacionado con el clima: los mosquitos que procedían de lugares que presentaban una estación lluviosa seguida de una estación de sequía, larga y calurosa, preferían a los humanos.

El porqué de esa respuesta puede estar relacionado con el ciclo de vida de los mosquitos. Aedes aegypti pone sus huevos justo por encima de la superficie del agua en agujeros de árboles, oquedades y fisuras de rocas o en recipientes artificiales. Si los huevos se mantienen húmedos, pueden eclosionar de inmediato. Sin embargo, los huevos depositados al final de las lluvias en áreas silvestres deben entrar en latencia para sobrevivir durante la estación seca hasta que vuelva la lluvia, un desafío particularmente difícil cuando la sequía es prolongada y calurosa.


El agua estancada, el factor crítico para las larvas, es difícil de encontrar en esos ambientes extremadamente áridos, pero abunda alrededor de las poblaciones humanas que acopian agua para subsistir, lo que durante todo el año proporciona a los mosquitos una incubadora hídrica para el desarrollo de sus larvas. Eso sugiere dos cosas.


Por un lado, aunque las estaciones secas largas y calurosas fueron el factor selectivo clave, las poblaciones de mosquitos de regiones áridas evolucionaron hacia la especialización en humanos como un subproducto para aprovechar la situación de dependencia del agua almacenada para las puestas. En segundo lugar, cuando las larvas pasan al estado hematófago adulto la sangre disponible más cercana es la de los humanos, con la ventaja añadida de que sus nuevas víctimas carecen de las pieles recias y difíciles de perforar de otros vertebrados, incluidos los domésticos.

Los análisis genómicos revelaron también que los mosquitos especialistas en personas difieren genéticamente de los generalistas, y que la preferencia por los seres humanos se desarrolló en un único lugar indeterminado para luego extenderse por toda África conforme el clima seco se expandió por el continente. Luego, en la época de la esclavitud, el comercio esclavista extendió enfermedades como la malaria por otras zonas tropicales.

Aunque la investigación publicada en Current Biology se centró en el origen y la historia evolutiva de los mosquitos, si se correlacionan con los datos climáticos del IPCC y de población de la ONU los resultados sugieren que, como consecuencia del cambio climático y de la cada vez más intensa presión urbanizadora, en un futuro próximo habrá más mosquitos transmisores de enfermedades humanas en todo el mundo.

Fuente https://elpais.com/elpais/2020/08/11/planeta_futuro/1597134655_719199.html

 es catedrático del Departamento de Ciencias de la Vida e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos, Universidad de Alcalá. Y es responsable del Grupo Federal de Biodiversidad del PSOE.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

The Conversation

sábado, 30 de julio de 2016

Genetic diversity,


Genetic diversity and the r/K gradient in animals.
The average per-day fecundity is on the x axis and the average size of eggs or juveniles is on the y axis; each dot is for a family (one to four species each). The colour scale indicates the average...
Genetic diversity and the r/K gradient in animals.
The average per-day fecundity is on the x axis and the average size of eggs or juveniles is on the y axis; each dot is for a family (one to four species each). The colour scale indicates the average nucleotide diversity at synonymous positions, expressed in per cent. The negative correlation reflects a trade-off between quantity and size of offspring. r-strategists (bottom right; for example, blue mussels, heart urchins and lumbricid earthworms) are more polymorphic than K-strategists (top-left; for example, penguins, Galapagos tortoises and subterranean termites).
from the article “Determinants of genetic diversity” by NATURE REVIEWS GENETICS.

jueves, 29 de octubre de 2015

Etruscan shrew (Suncus etruscus)

Etruscan shrew (Suncus etruscus)
The Etruscan shrew is the smallest known mammal by mass, weighing only about 1.8 grams (0.063 oz) on average. It has a body length of about 4 centimetres (1.6 in) excluding the tail. It is characterized by very rapid movements and a fast metabolism, eating about 1.5–2 times its own body weight per day. It feeds on various small vertebrates and invertebrates, mostly insects, and can hunt individuals of the same size as itself. These shrews prefer warm and damp climates and are widely distributed in the belt between 10° and 30°N latitude stretching from Europe and North Africa up to Malaysia. They are relatively rare and are endangered in some countries.
Foto y texto gracias a http://cool-critters.tumblr.com/
photo credits: wiki, thefeaturedcreature

martes, 27 de octubre de 2015

Greater roadrunner (Geococcyx californianus)

Greater roadrunner (Geococcyx californianus)
The greater roadrunner is a long-legged bird in the cuckoo family, Cuculidae, from Southwestern United States and Mexico. The greater roadrunner nests on a platform of sticks low in a cactus or a bush and lays 3–6 eggs, which hatch in 20 days. Greater roadrunners measure 61 cm in length, about half of which is tail. They have long legs and a slender, pointed bill. This bird walks around rapidly, running down prey. It feeds mainly on small animals including insects, spiders (including black widows), tarantulas, scorpions, mice, small birds and especially lizards and small snakes. It kills prey by holding the victim in its bill and slamming it repeatedly against the ground. 
Foto y texto gracias a http://cool-critters.tumblr.com/

domingo, 25 de octubre de 2015

Tomato frog (Dyscophus)

Tomato frog (Dyscophus)
Tomato frogs are any of the three species of genusDyscophus (family Microhylidae): D. antongilii, D. insularis, orD. guineti. They are endemic to Madagascar. When threatened, a tomato frog puffs up its body. If a predator grabs a tomato frog in its mouth, the frog’s skin secretes a thick substance that gums up the predator’s eyes and mouth, causing the predator to release the frog to free up its eyes. The gummy substance contains a toxin that occasionally causes allergic reactions in humans. The lifespan of the tomato frog can be from 6 to 8 years. They tend to eat small insects and invertebrates.
photo credits: lonestardigital, Franco Andreone